KINTO lo construye para empresas que invierten en Meta, Google o ambas y no pueden saber cuánto de lo que dicen las plataformas es verdad.
El problema
En un caso de e-commerce deportivo, nadie sabía cuánto de lo que reclamaban las plataformas de anuncios era verdad. La marca vendía en la web y sobre todo por WhatsApp, así que un pedido llegaba a menudo por un chat y no por un clic rastreado. Los tableros de cada plataforma no ven eso, y cada una se atribuye lo que puede.
El resultado es inversión decidida con números que no coinciden con la caja.
Cómo lo aborda KINTO
KINTO conecta cada pedido con su origen real y luego mide el retorno de cada canal contra la misma caja. En el caso del e-commerce deportivo se conciliaron con su fuente el 100% de los pedidos de la ventana, cientos de ellos. La comparación mostró un canal devolviendo cerca del doble que el otro.
La operación sigue una regla: el gobernador de pauta cambia las cuentas solo bajo un plan aprobado. Una pestaña de inteligencia comercial muestra el panorama conciliado a quienes deciden.
En la captación, KINTO también instrumenta el embudo de punta a punta: en el caso de la agencia de estudios en el exterior, cada clic a WhatsApp en el sitio se registró como conversión ligada a la inversión en pauta.
Lo que el sistema nunca hace
- Nunca cambia una cuenta de anuncios fuera de un plan aprobado.
- Nunca reporta lo que dice una plataforma como si fuera el resultado. El retorno se mide contra la misma caja.
- Nunca cuenta un pedido dos veces ni lo deja sin fuente cuando la fuente se puede rastrear.
- Nunca presenta una comparación de canales como pronóstico. Es un resultado medido en una ventana definida.
Para quién
Empresas que venden por una mezcla de web, chat y teléfono, invierten en al menos dos canales de pauta y necesitan una sola versión de la verdad entre los reportes de anuncios y el dinero en el banco. KINTO declara lo que sigue abierto en cada caso: por ejemplo, el ahorro absoluto en pauta aún no está cuantificado en el caso del e-commerce deportivo.